¿Por qué me siento así? Una mirada diferente sobre la Ansiedad
Inquietud. Miedo. Nudo en el estómago. Dificultad para dormir. La cabeza que no para.
En la consulta, muchas personas llegan preguntando si lo que sienten es «normal», si están «enfermas» o si tienen «ansiedad generalizada». Es comprensible. Vivimos en una época que medicaliza rápidamente el malestar y el sufrimiento. Pero aquí te propongo algo distinto: buscar las causas detrás de la ansiedad en lugar de intentar silenciarla.
Ansiedad no es igual a patología
La ansiedad no es una enfermedad. No es un error de tu cuerpo ni una señal de que estás fallando. Es una respuesta humana ante situaciones que nos afectan: la incertidumbre del futuro, el miedo a decepcionar a otros, el peso de nuestras propias exigencias.
La ansiedad no surge porque algo va mal “en ti”, sino porque hay algo en tu vida que necesita atención.
¿Cómo se manifiesta?
No hay una única forma. La ansiedad se disfraza:
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De pensamientos que no paran: “¿Y si…?”, “¿y si no soy suficiente?”, “¿y si algo malo pasa?”
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De síntomas físicos: tensión muscular, palpitaciones, falta de aire, problemas digestivos.
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De conductas que intentan protegernos: evitación, irritabilidad, bloqueos, aislamiento, inquietud.
A veces creemos que lo importante es eliminar los síntomas cuanto antes, pero eso sería como apagar una alarma sin preguntarnos por qué está sonando.
La ansiedad como señal incómoda
La ansiedad nos pone en alerta, nos moviliza, nos obliga a mirar. El problema no es sentir ansiedad. El problema surge cuando intentamos huir de ella sin atender a lo que la causa.
Por ejemplo:
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Si temes hablar en público, tal vez evites oportunidades laborales que te harían crecer.
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Si te asusta vincularte, puede que te aísles, aunque desees profundamente compartir tu vida con alguien.
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Si el futuro te inquieta, podrías anestesiarte con trabajo, redes o alcohol.
En ese intento de protegernos, nos desconectamos de lo que da sentido y nos importa. Y ahí es donde el malestar se intensifica y se crea un círculo vicioso.
Lo que la ansiedad nos revela
La ansiedad no es solo biología o pensamientos desajustados. Es también —y sobre todo— un modo de respuesta en la relación con nuestra vida (amigos, familia, trabajo). Nos afecta cuando algo en nuestra vida nos cuestiona, nos interroga o nos inquiere y no sabemos bien cómo responder.
¿Qué quiere el otro de mí?
¿Estoy a la altura?
¿Qué valor tengo para el otro?
La ansiedad muchas veces nos confronta con preguntas difíciles para nosotros. Por eso, no se trata de intentar controlarla (por que no haría más que aumentar, sino de entender qué nos quiere decir para trabajar en ello.
La ansiedad como brújula
La ansiedad puede ser una brújula que señala algo importante. Tal vez un deseo que ha sido silenciado. Tal vez un dolor no elaborado. O una necesidad de cambiar de rumbo.
Lo importante no es eliminarla, sino interrogarla con curiosidad y trabajar en nuevas soluciones.
Si esto que leíste te resonó…
Tal vez sea momento de empezar a trabajar sobre ello desde un acompañamiento profesional.
Marcos Böcker
687454124